Todo sobre el café…

“La vida es demasiado corta como para tomar café del malo”

En esta frase se basa este texto que escribo hoy! Buenas tardes, comenzamos…

Evidentemente todos los lectores de este post sabrán lo que es el café pero, por si acaso, hagamos una pequeña reseña.

El café es un grano o una bebida, depende de a cual hacemos referencia, de tipo estimulante, puesto que uno de sus tantos componentes es la cafeína, y que, a diferencia de como lo venden algunos sitios, no es nada malo para nuestra salud, eso sí, siempre y cuando no nos excedamos en su consumo. Se suele cultivar, en mayor cantidad, en los países tropicales, sobre todo en América Latina, aunque también hay variantes africanas, que también son muy buenas. Entre sus beneficios para nosotros destacan:

  • Buen contenido en minerales como magnesio y potasio.
  • Contenido en vitaminas, aunque se pierden, en mayoría, cuando hacemos el café.
  • Contenido en cafeína, que nos ayuda a despertarnos y activarnos.
  • Es vasodilatador, por efecto de la cafeína, lo que puede favorecer un mayor gasto energético a la hora de hacer deporte. Eso sí, con moderación.

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Ahora que ya nos hemos centrado, me gustaría hablar un poco de su procesado, es decir, la forma de dejar el café listo para comprar, hacer y tomar. Es un proceso muy laborioso, puesto que lleva en sí, muchos procesos, valga la redundancia. El grano se recoge (crudo) y sufre una serie de procesos de lavado que lo dejan óptimo para ser tostado. Aquí sale una variante verde, que no es tostada y que también se toma. Una vez pasamos al tostado, es donde se comienzan a diferenciarse los distintos cafés, cada uno en función de los aromas, texturas… Es en este tostado donde me quiero centrar hoy. Veamos…

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Ayer, caminando por el supermercado, como de costumbre, rellenando la cesta, me paré, no sé porqué, a mirar la zona de los cafés. No soy muy consumidor de este, pero quise comprar un paquete para hacer en casa. Como siempre, me fijo mucho en lo que pone la etiqueta de los productos que compro, y por casualidad miré la del café y cual fue mi sorpresa, que en la lista de ingredientes sale lo siguiente: 

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El primero que vi fue “Bonka” de Nestle, el cual no me sorprendió, para nada, ver un ingrediente que no es café – todos sabemos lo que hace esta marca -. Pero tras llevarme la impresión, me di cuenta que sale en todos los cafés que hay en el supermercado (muestro dos ejemplos más), incluso en los cafés listos para tomar y los que vienen en cápsulas para realizar en máquina. Tras esto, consulte varias fuentes y vi que el tipo de café que predomina en nuestro país, como todos sabemos es el torrefacto, cuyo procesado incluye el añadir azúcar al café con el fin de obtener nuevos aromas y mantener los ya presentes en este. Por eso hacemos referencia a la frase inicial. 

PERO ESTE NO ES PROBLEMA REALMENTE! El desastre radica en que, actualmente, no solo añaden azúcar al proceso “tradicional” sino que añaden jarabe de glucosa, que tal y como hemos explicado anteriormente (¿Qué sabes del azúcar? o “Los engaños de la Nutrición” ¿Cuál es la verdad?) este elemento es lo más parecido a un veneno alimentario. Evidentemente, el azúcar se ha demostrado que es “tóxico” para el ser humano en ciertas dosis, pero este jarabe es peor. Y no entiendo por qué se añade al procesado del café ¿HACIA DONDE VAMOS?. Estamos hablando, como bien podéis averiguar en cualquier sitio, de una sustancia que crea adicción y es una de las principales causas de obesidad o diabetes en personas que exceden del consumo de productos azucarados, industriales y bollería.

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Claramente, la gente que ama el café o que le gusta consumirlo de calidad, no sufre este problema (consumir jarabe de glucosa) puesto que o compran de otros estilos que suelen ser mucho más buenas.


– SOLUCIONES A ESTE PROBLEMA –


Este problema, como casi todos, tiene solución, aunque todo depende, como siempre, del dinero del que dispongamos. Veámoslas:

  • Comprar café de otros tipos y además en grano, para moler en casa. Fijarse en que no ponga torrefacto. Es la palabra clave a buscar en el etiquetado.
  • Comprar el mismo tipo de café, pero que no haya sufrido el proceso de torrefacción.

Son dos muy sencillas, pero eso sí, el precio o la cantidad de dinero que queramos emplear en café es de lo que dependerá la calidad de lo que bebamos.

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